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jueves, 3 de marzo de 2011

Epazote y harina: alegorías del narcotráfico

Proceso/México, D.F.-
Una nave industrial donde los empleados no cruzan palabras entre ellos. Un sujeto con sombrero y botas que los vigila desde la parte superior de la nave. Paquetes envueltos en cinta canela que se van acumulando en los extremos de las mesas. Una veintena de empleados diestros para empacar y embalar la cocaína…
   La harina y el epazote son los ingredientes principales de la instalación del artista  Roberto de la Torre en el extemplo de Santa Teresa la Antigua, a espaldas de Palacio Nacional. Harina que representa la cocaína y epazote que simula la mariguana. “La técnica y los materiales que se utilizan en el empacado de estos alimentos son similares a los que se manejan en los laboratorios clandestinos para envolver dichos estupefacientes”, indica la cédula.  
   La iluminación de la nave es casi clínica. Un par de lámparas se distribuyen encima de las doce mesas donde más de seis horas al día se empaca la droga. Los Tucanes de Tijuana cimbran las paredes cuarteadas del extemplo: Quince mil kilos de polvo / le subieron a la nave / volaron a su destino / sin que lo impidiera nadie… 
   Alejado de visiones laudatorias al gobierno federal, De la Torre confronta el fenómeno del narcotráfico con ingredientes de la canasta básica como la harina y el epazote. En el espectador tiene un doble significado: la parodia negra de la tragedia y una fuerte crítica al sistema de corrupción en el país.
   Dante tiene un semblante hosco, uno de esos que asocias al arquetipo de mafioso. Desaliñado y con sus manos llenas de cayos pesa la harina en una báscula electrónica. En seis horas elabora de 15 a 20 paquetes de 250 gr. Ni más ni menos. Le da forma a los cubos con una pala de plástico para después rodearlos con cinta adhesiva.
   “(A Harina y epazote) le falta explicación, si lo que pretende es demostrar que (el narcotráfico) genera empleos faltan estadísticas. También faltan los guardias con sus cuernos de chivo vigilando que nadie se robe nada”, critica Dante Díaz, estudiante de psicología y voluntario en la instalación.
   A su espalda, Carlos Estrada, muele las hojas secas con las yemas de los dedos. Con una ráfaga de insolencia, un muchacho con una pulsera de San Judas Tadeo, le enseña como cernir la hierba deshidratada. Agita el colador con la experticia de un narcomenudista. Lo hace tan bien que la hierba queda lista para meterla en las velas (los cucuruchos donde venden la mariguana).
   "Los chavitos lo ven chido dicen: Soy el narco y a esto me quiero dedicar. La muestra fomenta un poco esa idea, porque no hay cédulas informativas”, cuenta Carlos, otro de los voluntarios.
   Un par de amas de casa se quedan perplejas ante el amontonamiento de epazote en una de las capillas. Sus hijas miran impávidas a la estatua sin rostro de algún santo olvidado. Las niñas corren por un pasillo estrecho que conduce a otra sala donde hay más manojos de epazote deshidratándose. Suben unas escaleras que conducen al sembradío hidropónico donde hay más de 400 plantas de epazote germinando…

Una apología del narcotráfico
   No. Aquí no hay personas torturadas o degolladas. No hay referencias explícitas a la guerra contra el crimen organizado. No hay deshumanización como lo vemos en los conteos mensuales de homicidios relacionados con el narcotráfico. Más bien, la instalación adquiere una forma de metáfora, de desciframiento histórico-político, en un contexto donde el Ejecutivo montó una cruzada en contra del crimen organizado.
   “Es una abstracción de lo que pasa en el país, es una alegoría. La misma problemática que tiene el museo en cuestiones económicas y de logística, es una especie de microcosmos que retrata la sociedad mexicana”, relata De la Torre.
   Harina y epazote se ampara en las declaraciones del exsubsecretario de Fomento a los Agronegocios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Jeffrey Max Jones Jones, el miércoles 28 de octubre de 2009, cuando elogió la lógica de mercado del narcotráfico.
   “Hay muchas cosas que puede aprender el campo del narcotráfico. Han logrado identificar a un mercado y crear la logística para surtirlo con el gobierno en contra, y lo han hecho sin subsidios”, dijo durante el foro La política agroalimentaria en un escenario de crisis económica global. Días después el subsecretario presentó su renuncia. Roberto De la Torre se inspiró.
   Otro de los detonantes que llevaron al artista a realizar la pieza fueron las imágenes de la violencia que a diario publica la prensa nacional. De hecho, los rojos marcadores de los diarios sirven para envolver, involuntariamente, los paquetes de epazote, que simulan mariguana: 1 de noviembre de 2010. Se enfrentan militares con sicarios. Ejecutan a mando policiaco. 18 de noviembre de 2010. Cae jefe de sicarios de Gente Nueva. Tiroteo y persecución de Jalisco a Zacatecas.
   De la Torre mezcla la intervención arquitectónica y el performance formando un conjunto sarcástico, deprimente y elocuente, que toca los fundamentos de la confusión: Sí, estamos en una cruzada contra las drogas, pero también se beneficia el sistema económico.
   “Por supuesto que es una apología al narcotráfico”, confiesa. “Y de pronto se estigmatiza demasiado, cuando hay empresas legales de tabaco, de refrescos, de cultivos transgénicos que causan un daño terrible a la sociedad”.  
   Apoyado en manuales difundidos en Internet para construir laboratorios hidropónicos, De la Torre construyó un sistema de cultivo hidropónico que define como “autosustentable y ecológico”. Fue instalado con ayuda de una estudiante de agronomía de la UNAM.
   Patrocinado por el Consejo Nacional para la cultura y las Artes (Conaculta) y en el marco del Bicentenario, Roberto de la Torre, ocupó más de cuatro toneladas de harina y reutilizó el inmobiliario del extemplo para realizar su instalación. Los paquetes de harina y epazote serán donados a diferentes instituciones y organizaciones no gubernamentales.
   “Dentro de todos estos festejos del Bicentenario faltó una alegoría y puede ser muy bien esta pieza; sin embargo, ha habido poca difusión, no se le ha dado una gran apertura”, cuenta.
—¿Quién se beneficia con el sistema de producción del crimen organizado?
—Todos directamente o indirectamente se benefician de una empresa productiva que genera grandes cantidades de dinero. Desde la misma gente que mueve el negocio, hasta los que califican como negativo el negocio. Indirectamente crea ratings en las noticias. Asimismo contribuye económicamente a los partidos políticos.
   En la nave principal los empleados tararean los corridos mientras hurgan en la blancura de harina: Los gringos me la han peinado cada vez que me torean / cuando me mi miran mi escuadra les juro que hasta se mean… Al fondo, se apila una imagen de la desolación y la ruina: paquetes de cocaína y mariguana listos para ser transportados y distribuidos.  
   Es apenas un destello. Como si los paquetes que se apilan en un extremo de la nave empujaran a la reflexión.
   De la Torre mezcla conscientemente el inmobiliario de un espacio público, como el exTeresa, con la ubicación geográfica del museo: negocios que venden indumentaria militar; narcotienditas (la delegación Gustavo A. Madero registra el mayor número de denuncias por narcotienditas, según la SSPDF); puestos ambulantes que venden armas de juguete, Palacio Nacional.
   Enfrente del museo se escucha un disco que se anuncia como Corridos sin pelos en la lengua: Soy más cabrón que bonito / y así me voy a morir / chiva cristal o perico los llevo hasta pa’ dormir / soy muy cabrón para el perico / trafico y vendo de todo / y también lavo dinero…
   Harina y epazote se presenta hasta finales de febrero en el Ex Teresa Arte Actual en Licenciado Verdad 8, Centro Histórico.

Nacer tras las rejas en México


Las mujeres que purgan sus condenas en los reclusorios femeninos de la Ciudad de México se enfrentan a todo para sobrevivir. En el de Santa Martha Acatitla, el problema de la maternidad es oprobioso. Ahí, alrededor de 100 menores cohabitan con sus madres en un sórdido espacio, sin ninguna garantía. Lo grave es que algunas de ellas admiten que deciden embarazarse para evitar que las transfieran a un penal de alta seguridad, y se muestran dispuestas a correr todos los riesgos que ello implica. En este reportaje, a fin de proteger a los menores y a sus madres,  se mantienen en reserva sus nombres, sustituyéndolos por seudónimos.

Proceso/México, D.F.-
El mundo de Martín mide 7.7 hectáreas, es gris y con forma octagonal. Más allá, sólo el limbo de un hábitat ruidoso y desconocido para él.Y si bien las crayolas de los niños tienen colores vistosos, como el azul, beige y negro, en el caso de Martín y los casi 100 infantes que, como él, viven en el reclusorio femenil de Santa Martha Acatitla al lado de sus madres, estos tonos tienen un significado distinto
   En el código penitenciario, el azul corresponde al vestido por las internas más antiguas y aguerridas, las que mejor defienden su territorio: las sentenciadas. El beige es para las melancólicas, las confundidas, las que prefieren no dar problemas, toda vez que su proceso aún no concluye. Pero es el negro el que cubre los cuerpos de las más temidas, las dueñas de la vida carcelaria: las custodias.
   Según la ley, los bebés que nacen mientras su madre purga una condena en Santa Martha tienen derecho a permanecer con ellas los primeros cinco años 11 meses. Al cumplir los seis, son enviados con algún familiar o a un hospicio. Sólo entonces descubren el mundo extramuros.
   En este espacio, las reclusas de Santa Martha conviven con sus hijos durante los primeros años, inmersas en un ambiente sórdido en el cual la drogadicción, las riñas –provocadas por un litro de leche, por obtener un chocho o por un pedazo de jabón–, el lesbianismo y los abusos de autoridad son cotidianos.

Los “juzgadazos”
   De 2008 a finales de 2010, el número de menores en Santa Martha aumentó 61.2%, al pasar de 60 a 98. La cifra es exponencial, si se considera que el crecimiento poblacional oscila en 10% en el reclusorio.
   Muchas de las madres de Santa Martha aseguran que su primera opción es tener a sus hijos con ellas, pues consideran que enviarlos a una institución o con sus familiares no garantiza a los menores una vida más placentera. “Si a mí no me cuidaban, ¿qué le van a hacer a mi hijo?”, reflexiona Celia, quien purga una condena por el delito de daños contra la salud.
   Otras dicen que si sus hijos permanecen en el reclusorio ellas tendrán algunos beneficios, como celdas mejor ubicadas, así como una mejor ración de comida diaria y otras canonjías; unas más confiesan que en la maternidad encuentran el ancla para impedir que las trasladen a penales de máxima seguridad, donde la presencia de niños no está permitida.
   Hay internas que han dado a luz en dos ocasiones y tienen a sus hijos en sus celdas. “Son los juzgadazos”, comenta una empleada del penal femenil, y relata, mientras señala a una de ellas: “Esa interna tiene dos hijos, su esposo está en otro penal. Cuando va al juzgado y se encuentra con él aprovecha para tener sus encuentros”.
   Hoy, ante el disparo de nacimientos, en Santa Martha cunde un rumor: están preparando una villa para que las internas y sus hijos sean trasladados a las Islas Marías.
   La socióloga Claudia, quien imparte clases a nivel universitario a los presos de los diferentes centros penitenciarios del Distrito Federal, gracias a un programa de la Universidad de la Ciudad de México, relata que en Santa Martha una de sus alumnas faltaba a sus clases con frecuencia y no cumplía con sus tareas. Cuando asistía a clase, dice, llevaba a su bebé de un año, que tenía un semblante enfermizo.
   Dice que eso le preocupó, por lo que comenzó a apoyarla con dinero. Dejó de hacerlo cuando descubrió que la propia madre drogaba al bebé para evitar que llorara. “Cuando sus compañeros me lo dijeron, no lo podía creer. ¿Cómo pude haber sido tan pendeja y no haberme dado cuenta?”, se pregunta la profesora.
  Ese tipo de maltrato infantil ha dado lugar a “madres sustitutas”: internas que, aún sin haber engendrado al niño, los cuidan. Esta modalidad se da, principalmente, cuando las madres biológicas son adictas a alguna sustancia.
  “Hay niños que sólo están con su madre, nomás cuando se van a dormir, el resto del tiempo lo traen otras internas”, asevera Guadalupe, una de las internas.
  Elena Azaola Garrido, especialista en temas de género y reclusorios del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), considera que más allá de la aplicación de una regla general, cada caso debería ser analizado de forma individual, para así evaluar si mantener al menor al lado de su madre presa es en su mejor beneficio.
  “Cada caso –dice– debe ser valorado y debe tomarse la mejor decisión, la que mejor cumpla con los derechos de los niños. No se pueden poner metas generales y decir, ‘ningún caso’ o ‘en todos los casos’”.
  Sobre el uso de la maternidad como vehículo para obtener beneficios y evitar traslados a otros penales, Azaola Garrido señala que, pese a que pueden existir estos casos, no se pueden violentar los derechos reproductivos de las reclusas y, por el contrario, se debe apoyarlas con asesoría e información:
   “Es posible que algunas lo intenten (embarazarse para evitar su traslado u obtener beneficios), aunque de todas formas tienen sus derechos a salvo, inclusive el de ser madres.
  “No por ello se desvirtúan los derechos de los menores. Claro, lo más conveniente es que ellas pudieran contar con todo el apoyo y toda la asesoría de lo que implica traer un hijo al mundo y que ellas pudieran tomar una decisión estando perfectamente informadas, asesoradas, no presionadas o negándoles su derecho.”

El Cendi
   La mayoría de los menores acuden al Centro de Desarrollo Infantil (Cendi) que existe al interior del reclusorio. Aunque llevar los menores a sus instalaciones no es obligatorio, sí es una condicionante para que las internas reciban pañales y leche para sus hijos. “A mí eso es lo único que no me gusta. Que si no los mandas, no te dan nada”, asegura Celia.
   Las educadoras visten batas a cuadros, como en cualquier kínder. En el patio trasero están los juegos, recientemente donados. En ese espacio los pequeños interactúan y se divierten hasta que, a las tres de la tarde, sus madres pasan a recogerlos.
   En el Cendi Amalia Solórzano de Cárdenas laboran una directora, una psicóloga, una trabajadora social, cuatro asistentes educativos y dos auxiliares  administrativas. Algunas internas prestan eventualmente sus servicios, lo que ha generado el descontento de algunas madres, quienes se quejan porque, arguyen, algunas de las cuidadoras consumen drogas.
   Y aun cuando la mayoría de las madres de los menores que asisten al Cendi tienen una buena impresión de su funcionamiento, dicen que les gustaría que no fueran internas las encargadas de apoyar a las profesoras.
   Sagrario, quien está en la cárcel por fraude, es una de esas internas que cuidan a los infantes. Dice que ella también es madre, aunque sus hijos, de 10 y 12 años, ya no están en el reclusorio. Comenta que aunque pudiera tenerlos ahí, no lo haría, pues considera que es probable que una larga estancia de los pequeños en el penal afecta su personalidad.
  Sin embargo, dice que cuidar a los hijos de sus compañeras “es un respiro. Me hago la idea de que son los míos. Muchas mamás sólo lo tienen aquí porque les conviene. Los cuidan mal y luego nos echan la culpa a nosotras”.
  Relata que a Israel, el bebé de Laura, lo tiraron en una ocasión en el Cendi. La madre no lo supo por voz de las empleadas del lugar, sino por el moretón que le descubrió en la frente: “Al principio me negaron todo y yo dejé de llevar a mi hijo al Cendi como dos meses, pero durante ese periodo me dejaron de dar pañales y leche, así que tuve que regresar”, dice.
  La ración diaria por bebé es de tres pañales y 10 onzas de fórmula de leche, aunque “si corro con suerte, alcanzo hasta un cuarto de bote”, agrega Laura, quien llegó a Santa Martha hace cuatro años acusada de ser cómplice en un secuestro.
   Azaola Garrido considera que las condiciones en que se desarrollan los menores dentro de los centros penitenciarios, no son los adecuados para su sano desarrollo: “Hay que insistir en que las prisiones que permitan tener ahí a los niños, deben tenerlos en las mejores condiciones y priorizar sus derechos”.

Los que vienen de afuera
   Eleuteria Román Cuevas, directora de Seguimiento del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres del Inmujeres, comenta que en la mayoría de los reclusorios estatales los hijos de las presas no son reconocidos en la normatividad.
   “Las políticas respecto a los niños quedan al criterio del funcionario en turno. Los niños y las niñas son invisibles en el sistema penitenciario. Son la deuda mayor”, explica.
   Por ello, dice, no hay un censo nacional actualizado sobre los niños que viven en las cárceles femeniles, ni cuántos años tienen. La edad máxima permitida para que los menores permanezcan con sus madres varía en cada entidad.
   “Muchas mujeres preferirían que los niños se los llevaran a los tres años, porque a los seis ya se dan cuenta de muchas cosas: empiezan a socializarse con el lenguaje que oyen en el reclusorio”, agrega Román Cuevas. Ella reconoce que los menores que crecen en ese ambiente son más proclives a delinquir, sobre todo cuando rebasan el límite de edad y su futuro en el exterior se torna incierto. Ello provoca que muchos de ellos terminen en las calles.
   Para evitar esa situación, es necesario regular el desarrollo de los menores en los presidios del país. “Los niños tienen reconocido el derecho de crecer en un ambiente libre de violencia, ahora el Estado tiene que hacer las reformas pertinentes para lograr que se les garantice ese derecho, así como el de la alimentación, a la satisfacción de sus necesidades, a la salud y a la educación”, puntualiza Román Cuevas.
   Diana lava la ropa de otras reclusas y hace mandados para sacar sus gastos, dice, en especial para conseguir los 100 pesos que la institución en donde se encuentra su hijo Juan, de 12 años, le exige cada mes. En similares condiciones se encuentran 49 menores (23 hombres y 26 mujeres) cuyas edades van de los dos a los 18 años.
   “Yo prefiero que (mi hijo) no esté conmigo. Aquí se ven muchas cosas que lo dejarían marcado”, asegura Diana. Y agrega: “Los otros están chiquitos, lo más probable es que se les olvide el lesbianismo y todo lo demás. Pero a un niño de 12 años, ¿cómo?”.
   La Tercera encuesta a la población en reclusión del DF, realizada por el Centro de Información y Docencia Económicas (CIDE), estima que 86% de las mujeres que purgan su condena en los penales de la Ciudad de México son madres.
   Elena Azaola y Marcelo Bergman, responsables del estudio, sostienen que “los hijos de las internas quedan expuestos a un nivel mayor de desestructuración familiar que los hijos de los varones presos”, toda vez que cuando son los padres quienes se ven inmersos en un proceso judicial, en 80% de los casos los menores quedan bajo la tutela de la madre.
   Cuando sucede lo contrario, agregan, sólo 21% de los padres varones asumen esa responsabilidad. La mayoría de las veces son los abuelos los que se hacen cargo de los menores (31%); o lo hacen otros familiares (26%). Según el estudio, en 14.7%  de los casos se desconoce el paradero de los menores; y existe un porcentaje mínimo (0.5%) de los que llegan a centros infantiles.

Policias Ministerial, Metropolitana y Municipal realizaron busqueda de Hummer

Por e-consulta
Las Policías Ministerial, Metropolitana y de San Pedro Cholula realizaron la noche de este jueves un operativo en las inmediaciones del municipio y en la Recta a Cholula para ubicar dos camionetas Hummer con supuestos rótulos apócrifos de la Agencia Federal de Investigaciones.
    Testigos de los hechos relataron que en la intersección de esta vialidad y bulevar Zavaleta, tres individuos, presuntamente agentes ministeriales, revisaron una camioneta con estas características, hicieron descender a sus ocupantes y los encañonaron en el suelo.
   Según reportes del número de emergencias 066, a las 18 horas se observó a las dos camionetas sin placas y con la leyenda “Las Puertas de la AFI”, circulando por las calles de San Pedro Cholula.
   Los vecinos informaron a las autoridades que los ocupantes de los vehículos portaban armas largas, por lo que de inmediato inició el operativo de búsqueda.
   Un testigo narró a e-consulta que en el bulevar Zavaleta, a la altura del retorno hacia la recta a Cholula tres individuos que descendieron de un automóvil Jetta, color blanco encañonaron a los ocupantes de una Hummer.
   Aunque el dato no fue confirmado por fuentes oficiales, la revisión del vehículo la realizaron agentes ministeriales.
   Las personas que ocupaban la camioneta son de un rango de edad entre 35 y 40 años y fueron liberados en el lugar.
   Este episodio genero pánico entre la gente que circulaba por la calzada Zavaleta, situación que provocó un ligero congestionamiento vial.
   Por su parte, otros agentes realizaron una búsqueda minuciosa por las calles del municipio sin que se registraran detenciones ni enfrentamientos.
   También cerraron las entradas y salidas de San Pedro Cholula para ubicar a los sospechosos, sin embargo la Secretaría de Seguridad Pública estatal y la Comandancia de la Policía municipal, informaron que la movilización terminó con saldo blanco.

Vuelve tras las rejas El Japonés delincuente de la Región de Texmelucan

Se fugó en el mes de diciembre del 2010 del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes

Cinco Radio
Relacionado hasta el momento con 4 Averiguaciones Previas por el delito de robo calificado, fue detenido por agentes investigadores de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), un menor de 17 años de edad apodado “El Diablo”, “El Japonés”, o “El Xolalpa”, quien en diciembre del año pasado se fugó del Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes (CIEPA).
   El menor cuenta con la orden de reprehensión número 523/2010, por su presunta responsabilidad en el delito de robo calificado, por lo que luego de las investigaciones realizadas por agentes ministeriales, fue detenido en la población de Moyotzingo. Se le localizó a bordo de una camioneta Cherokee, con placas del estado de México, en cuyo interior había un arma de fuego abastecida con 6 cartuchos útiles.
   Indagatorias realizadas por la Procuraduría de Justicia a través del Ministerio Público, indican que el indiciado esta relacionado además con las Averiguaciones Previas: 25/2011, 155/2011, 277/2011, 89/2011, todas ellas por el delito de robo en la región de San Martín Texmelucan.    
   El menor ya se encuentra a disposición de la autoridad correspondiente en el Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes, donde permanecerá hasta cumplir con la medida de seguridad impuesta.

Muere Aplastado por Toneladas de Roca en una cantera en Nealtican

Por odilon larios/Cinco Radio
Desafortunado accidente sufrió un hombre en una cantera de San Buenaventura Nealtican, en el Distrito Judicial de Atlixco. El masculino de 46 años fue a visitar a algunos de sus amigos a la cantera, cuando se le cayó una avalancha de piedras, las cuales lo aplastaron provocándole una violenta muerte.
   Según los resultados de la necropsia de ley correspondiente, aplicada al cuerpo, el occiso perdió la vida a causa de traumatismo toráxico por perforación de víscera hueca, pulmón y corazón, al caerle encima rocas muy pesadas en la cantera denominada “Los Frailes”.
   Los informes proporcionados por el agente del ministerio público encargado de efectuar las diligencias del levantamiento del cuerpo, indicaron que los testigos oculares de la desgracia, manifestaron que el ahora fiando, Magdaleno Panohaya Limón de 46 años de edad, se encontraba en dicho lugar porque había ido a visitar a unos amigos.
   Por su parte la esposa del fallecido  dijo a las autoridades que su esposo trabajaba en una cantera, pero no en la que murió, lo que confirma que sólo estaba de visita cuando sobrevino la desgracia.
   Todo lo anterior ocurrió el pasado miércoles alrededor de las 14:15 horas, cuando se encontraba en la cantera antes señalada, y le cayeron las piedras que terminaron aplastándolo.
   El fiscal de Atlixco fue el encargado de realizar las diligencias correspondientes al levantamiento del cuerpo de acuerdo con la constancia de hechos 538/2011.